sábado, 16 de junio de 2012

Las prolongaciones del hombre II

Junto al entendimiento general de las tecnologías como extensiones siguió germinando la concepción específica de las tecnologías de la comunicación, y los medios masivos, como prolongaciones del sistema nervioso del hombre, idea ya presente en el siglo XIX. Nuevos rastros pueden ubicarse hacia la década iniciada en 1920 cuando, desde campos disciplinarios diversos, Pierre Teilhard de Chardin, Edouard Le Roy y Vladimir Vernadsky formularon el concepto de noosfera, una suerte de medio ambiente transformado por el conocimiento y las prácticas de la humanidad. Teilhard de Chardin incluía en el concepto un nuevo y alto estadio evolutivo hegemonizado por una mente global que, como una membrana electrónica, cubriría el planeta mediante la comunión de condiciones espirituales y tecnológicas. En un texto publicado en 1947 proponía examinar “el órgano ‘cerebroide’ de la noosfera”: “¿Cómo no ver el papel constructor desempeñado por (la máquina) en la eclosión de una conciencia verdaderamente colectiva? La máquina liberadora, sin duda, liberando al pensamiento, tanto individual como social, de cuanto pudiera lastrar su ascensión. Pero la máquina, constructiva también, ayudando a que los elementos reflexivos de la Tierra se anuden sobre sí y se concentren bajo forma de un organismo cada vez más penetrante. Y aquí, naturalmente, pienso, en primer lugar, en la extraordinaria red de comunicaciones radiofónicas y televisuales que nos ligan ya a todos, actualmente, en una especie de co-conciencia etérea, anticipando acaso una sintonización directa de los cerebros mediante las fuerzas todavía desconocidas de la telepatía”.
El mismo entramado de nociones, ese acumulado clima de época, alimenta los planteos de McLuhan sobre las tecnologías como prolongaciones del cuerpo y también sobre la aldea global configurada por los mass media. Tras esbozarlo ya en La Galaxia Gutenberg, de 1962, de este modo lo planteó famosamente en La comprensión de los medios como extensiones del hombre, de 1964: “Después de tres mil años de explosión por medio de técnicas fragmentarias y mecánicas, el mundo de Occidente entra en implosión. Durante las eras mecánicas prolongamos nuestros cuerpos en el espacio. Hoy en día, después de más de un siglo de técnica eléctrica, hemos prolongado nuestro propio sistema nervioso central en un alcance total, aboliendo tanto el espacio como el tiempo. Con una perspectiva similar, la computadora pudo ser entendida como una externalización de nuestra conciencia. Pero en aquel mismo párrafo, sin refutar la función extensiva de las tecnologías, McLuhan advertía: “Estamos acercándonos rápidamente a la fase final de las prolongaciones del hombre, o sea la simulación técnica de la conciencia (...) del mismo modo en que ya hemos prolongado nuestros sentidos y nuestros nervios valiéndonos de los distintos medios”.
Del paso a esa nueva fase vamos a ocuparnos próximamente...