Desde hace
décadas la ciencia ficción transita un período de incertidumbres. La rica trayectoria del género -erigido sobre el verosímil de las
transformaciones científicas, tecnológicas y políticas de los
últimos 150 años- esbozó un curioso periplo: comenzó
narrando la extensión tecnológica del alcance humano sobre el
universo (la nave espacial), se ocupó luego de la réplica del hombre por la máquina (el robot) para, finalmente, narrar la intromisión
de la máquina en el cuerpo humano (el cyborg), la confusión de los
límites entre artificial y natural y, de modo concomitante, a través
de alteraciones sensoriales y mnemónicas, la reconfiguración de lo
real. El género quedó atrapado en el relato de esta última etapa
-propiciada por la fantástica invención y luego la hegemónica
pervasión del concepto de información- y se viene repitiendo
incesantemente desde fines del siglo XX.
En este espacio que hoy inauguramos con Rodrigo L. vamos a intentar continuar las líneas de análisis sobre la CF, buscando una especie de continuación de aquella Historia de la ciencia ficción, también su refutación cuando sea necesario, siguiendo diversos rastros y tendiendo nuevas hipótesis, aportando textos literarios, periodísticos y ensayísticos sobre el asunto.
En este espacio que hoy inauguramos con Rodrigo L. vamos a intentar continuar las líneas de análisis sobre la CF, buscando una especie de continuación de aquella Historia de la ciencia ficción, también su refutación cuando sea necesario, siguiendo diversos rastros y tendiendo nuevas hipótesis, aportando textos literarios, periodísticos y ensayísticos sobre el asunto.